Los impuestos en la Biblia

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A propósito del anuncio del recién posesionado ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla de la intención del gobierno de gravar con impuestos todos los productos de la canasta familiar, quiero dar una revisión sobre lo que dice la Biblia acerca de los tributos.

En las Sagradas Escrituras hay varios ejemplos de la financiación del Estado por parte del tributo que los ciudadanos deben dar, aquí un ejemplo:

En 1 Reyes 12:10.11 se relata la subida al trono de Roboan, quien sucede su padre el rey Salomón y una de las primeras peticiones que hizo el pueblo de Israel fue que les bajara los impuestos, sus habitantes estaban asfixiados.

«Tu padre agravó nuestro yugo, mas tú disminúyenos algo«. Era una petición justa. Sin embargo, Roboán a pesar de oír el consejo de los ancianos de Israel que estaban de acuerdo en bajarle los impuestos al pueblo, no atendió este consejo y sí prestó atención e implementó el consejo de los jóvenes, quienes le dijeron que podía anunciarlo así: «Ahora, pues, mi padre os cargó de pesado yugo, mas yo añadiré a vuestro yugo; mi padre os castigó con azotes, mas yo os castigaré con escorpiones«.

Veamos en detalle lo que esta estrategia implicó. En primer lugar, el rey no supo a quién escuchar; no escuchó la voz de la experiencia que es fundamental a la hora de tomar decisiones que afecten el bolsillo de las personas.

En segundo lugar, la manera de comunicar la noticia fue grosera y desconsiderada, inclusive retando al pueblo, que a la postre termina matando al jefe recaudador de impuestos y se frustra la medida del imberbe rey que termina expulsado de Israel y acantonándose solo en el reino de Judá.

Ya vemos que desde tiempos ancestrales, la carga tributaria agobia a los ciudadanos y no es que la gente no quiera pagar, lo único que pedía el pueblo era bájele un poco, en ningún momento estaban negando el deber de tributar para sostener el gobierno.

En el análisis Bíblico, eso no terminó bien, pero quedó una lección aprendida, no hay que poner yugos pesados a quienes de manera sana y honesta contribuyen para el sostenimiento del gobierno y sus planes y programas.

Con todo respeto, presidente Duque y ministro Carrasquilla, sean más creativos a la hora de ver de dónde sacan dinero y sean más considerados con el pueblo colombiano. Hay que asesorarse bien antes de lanzarse al vacío.

Por Darío González C.